El Parma recupera la actitud adecuada y vuelve a puntuar
El partido de anoche ante la Lazio era, sobre todo, una prueba de fuego para el Parma, que necesitaba recuperar la actitud adecuada. En los dos últimos encuentros, el equipo del técnico Carlos Cuesta había flojeado precisamente en ese aspecto, especialmente en el duelo contra la Cremonese, donde le costó generar ocasiones claras. Hacía falta un golpe de efecto tras el parón y, de hecho, llegó: los cruzados saltaron al campo con el enfoque correcto, encontraron el camino del gol a los pocos minutos y, sobre todo, se mantuvieron equilibrados y compactos, sin conceder ni una sola ocasión a la Lazio en la primera mitad.
Ya en la reanudación, los celestes subieron una marcha, pero hizo falta un desvío torpe de Circati para devolver las tablas. Hasta entonces, el Parma apenas había sufrido y el tanto de Noslin (el segundo que le marca esta temporada al Parma) llegó como una auténtica bofetada: "Para mí ha sido una actuación de mucho nivel, la reacción fue la correcta en espíritu y en calidad de juego, tanto ofensiva como defensivamente. Sabíamos que veníamos a un estadio donde la Lazio ha estado muy bien, ganando a rivales de altísimo nivel; hay frustración porque hicimos muchas cosas para llevarnos la victoria", valoró Cuesta en rueda de prensa.
Más allá de la actitud, el Parma mostró un carácter distinto también en lo futbolístico. Le vino de perlas el regreso de Bernabé, ausente en las dos últimas citas y, por momentos, auténtico líder técnico del equipo. Al retorno del español se sumó el ajuste táctico que dibujó Cuesta en la medular, con la entrada de Nicolussi Caviglia junto a Keita. Tras su mala actuación en Florencia, el mediocentro del Valle de Aosta volvió a su ritmo, moviendo la pelota con criterio y buscando también la profundidad: así, la circulación del Parma ganó otro vuelo, con más imprevisibilidad y, sobre todo, una seguridad más marcada en la gestión del balón.
Está claro que no todos los problemas están resueltos, pero el duelo ante la Lazio dejó claro que las dos semanas de parón le han sentado bien al Parma, que recuperó su espíritu combativo y su solidez, además de ganar nuevas certezas en la salida de balón. Ahora a los cruzados les espera la difícil cita ante el SSC Napoli, aunque contarán con el calor de su afición. Después llegarán los partidos contra Udinese y Pisa: en estos tres choques, los gialloblù apuntan a cerrar la permanencia. De momento, ya sumaron un punto anoche en el Olímpico.