El Inter FC se relanza con Lautaro Martínez. Pero Conte y el SSC Napoli no aflojan
San Siro no rugía así desde hacía una eternidad. Un grito liberador, visceral, todo lo que faltaba desde hacía demasiado tiempo. Lautaro Martínez y el Inter FC son uno, y los nerazzurri no se entienden sin su capitán. Han sido 46 días de espera, desde que el Toro se vio obligado a dejar el campo ante el Bodø/Glimt por una grave lesión muscular. Desde el primer día de su ausencia, Chivu se las ingenió como pudo. Las victorias ligueras contra Lecce y Genoa habían engañado a todos, sembrando la idea de que el equipo podía aguantar el ritmo incluso sin su diez. Luego llegó la derrota ante el AC Milan. La semana siguiente, empate frente al Atalanta y, antes del parón, otro 1-1 en Florencia. Ante la AS Roma, el Inter FC se sacudió el miedo que le había atenazado el último mes y medio.
Cinco a la Roma, una actuación descomunal y, sobre todo, él: Lautaro, de vuelta al césped y otra vez insustituible. Bastaron 60 segundos para entender cuánto había echado de menos el Inter FC al Toro y hasta qué punto su regreso puede haber inclinado definitivamente la pelea por el Scudetto. El ataque al primer palo en el gol que abrió la lata y el interior del pie derecho para sellar el 3-1 nada más arrancar la segunda parte: estampas de un capitán hambriento, dianas que proyectan al Toro hasta los dieciséis tantos en la tabla de goleadores y colocan a los nerazzurri siete puntos por encima del SSC Napoli.
Los azzurri de Antonio Conte —gracias al gol de Politano, otro azzurro dolido tras Zenica— ganaron el duelo directo en el Diego Armando Maradona y no aflojan, todavía a la caza del Scudetto. Hoy, sin embargo, la inercia es toda del equipo de Chivu, que en una noche reavivó ese orgullo que corría el riesgo de quedar aplastado por los fantasmas del pasado. "¿Scudetto? Aún no hay nada hecho", dijo Thuram en el postpartido de San Siro, después de volver a morder los partidos como hacía una eternidad. El francés salió especialmente beneficiado con el regreso de Lautaro, pudiendo atacar los espacios y moverse por todo el frente de ataque. Y además vio puerta, que no es un detalle menor. A partir de ahora vienen más curvas peligrosas, pero el Inter FC se ha reactivado de la mano del Toro. Centro de gravedad permanente de todo el Inter FC. Guste o no, uno de los pocos que pueden llamarse insustituibles.