El Inter FC intenta levantarse ante el Atalanta, pero Chivu lidia con una plaga de lesiones
Toca recoger los pedazos y volver a empezar. Sin mirar al AC Milan ni atender a los susurros de remontada que empiezan a sobrevolar el campeonato. El Inter FC se mide hoy al Atalanta, pero sobre todo se enfrenta a sí mismo, buscando recuperar certezas que, tras el gol de Estupiñán, pudieron sembrar dudas y despertar viejos fantasmas. Chivu ha espantado el desánimo esta semana, trabajando como siempre tanto en lo mental como en lo táctico. La Dea llega a San Siro aturdida tras la bofetada en Champions League contra el Bayern Múnich. Pero las seis dianas encajadas no la convierten en una víctima propiciatoria: ahí está la ida en la New Balance Arena, que el Inter FC se llevó solo por 0-1 gracias a un gol de Lautaro Martínez.
El argentino, como en el derbi, verá el choque desde la grada. El diez de Bahía Blanca tiene fuego dentro, pero antes del parón no podrá ayudar a sus compañeros sobre el césped, aunque su peso en el día a día en la Pinetina se nota. Marcus Thuram intentará echarse el equipo a la espalda, pese a haber perdido chispa en el último tramo y no estar al cien por cien. También Pio Esposito quiere volver a marcar diferencias y dejar atrás un derbi para olvidar. Lautaro no es el único lesionado en el Inter FC, porque, como es sabido, tampoco estará Çalhanoğlu. Le tocará a Zielinski llevar la batuta del equipo, ayudado en la circulación por Mkhitaryan.
¿Y Bastoni? La contusión en la tibia aún duele y, salvo giro inesperado, Carlos Augusto saldrá de inicio. Chivu, en cambio, puede sonreír por la vuelta de Dumfries, que apunta a ser titular, mientras Dimarco no se moverá de su banda natural. Hoy el Inter FC se enfrentará a sus demonios y medirá su fortaleza mental. Después del partido con la Dea llegarán la ACF Fiorentina, el parón de selecciones y los choques contra el Como y AS Roma. Un asalto a la vez, como se dice en el boxeo. Los nerazzurri ahora quieren salir del rincón. Para recuperar el centro del ring hará falta mucho más de lo visto en el derbi, porque, sobre todo, la actitud, como subrayó recientemente el ex presidente Moratti, no estuvo a la altura. Como siempre, hablará el césped. Último juez, por encima de cualquier tipo de ruido.