.

El Inter FC de Champions no despega. Tercer KO seguido, los nerazzurri en riesgo de play-off

de Bruno Cadelli

Hay noches que acunan sueños y otras que traen pesadillas recurrentes y preguntas difíciles de responder. Quizá ni siquiera fue el mejor Arsenal del curso, pero le bastó para tumbar 3-1 a un Inter FC incapaz de dejar huella en otra noche torcida de Champions. Los Gunners regalaron mucho y aprovecharon casi todo; a los nerazzurri les pasó justo lo contrario. La ley del fútbol es implacable, sobre todo ante el equipo más en forma de Europa y uno de los grandes candidatos a levantar la Orejona. Tras Atlético de Madrid y Liverpool FC, los nerazzurri vuelven a caer ante los londinenses, impulsados por un Gabriel Jesus en estado de gracia. El brasileño heló San Siro con un doblete, solo interrumpido por el empate, tan engañoso como efímero, de Sucic, el mejor de los interistas pese a varias decisiones erradas en el último pase. Viktor Gyökeres se encargó de cerrar la cuenta en una segunda mitad en la que los nerazzurri intentaron, con rabia, tirar de orgullo. No bastó. Y eso debe hacer reflexionar a Cristian Chivu, porque este Inter, hoy, es incapaz de echar a volar.

En San Siro, el equipo de Arteta encendió la mecha desde el primer minuto con una circulación asfixiante que encontró premio al 10': zarpazo del ex del City, listo para aprovechar un disparo desviado de Timber y firmar el 0-1. Al Inter le costó salir de las cuerdas y el Arsenal también puso de su parte, perdiendo balones en cadena. Fue el preludio del tanto de Sucic al 28', un latigazo a la escuadra que hizo vibrar San Siro y dio una marcha más a Lautaro Martínez y compañía. El aviso a los Gunners llegó después del contragolpe que el medio croata desperdició y que Thuram mandó a las nubes. Quien perdona lo paga, y el gancho a la mandíbula del Inter cayó en el 38': córner de Lewis-Skelly, peinada de Trossard y cabezazo de Jesus, incomprensiblemente solo en el área. La defensa en zona quedó rota con dos cabezazos y Sommer, inmóvil como una estatua de sal en el área pequeña. La zaga del Inter bailó de lo lindo, mareada por el tridente que dispuso Arteta, hábil para que Acerbi no tuviera una referencia clara en la marca. Lautaro y Thuram pelearon pero produjeron poco o nada: imprecisos y espesos en los metros finales. Mejor Pio Esposito, que entró tras el descanso en una segunda parte en la que los nerazzurri trataron de cercar al Arsenal, hasta el cañonazo del ex delantero del Sporting de Portugal.

Las estadísticas invitan a pensar en un equilibrio sustancial, sobre todo si uno mira la posesión y los remates a puerta. Pero en fútbol los números que valen son los goles, y el Inter vuelve a lamerse las heridas. El camino europeo hacia el pase directo a octavos de la Champions se complica. El Inter aguarda los resultados de esta noche y se jugará su destino contra el Borussia Dortmund. Hoy asoman los play-offs como una auténtica guillotina, pensando en la energía que podría dilapidarse en la carrera por el Scudetto. Tiempo al tiempo. Pero contra el conjunto negriamarillo hará falta mucho más para volver a brillar.


Otras noticias