El all-in ya fallido del Tottenham y el final de temporada de locos que le espera a Tudor
Estreno de pesadilla y esperanza de un cambio de rumbo. Igor Tudor y el Tottenham han comenzado de la peor manera, aunque poco más se podía esperar cuando el debut era ante la gran máquina de esta temporada en Inglaterra, el Arsenal de Mikel Arteta, y además en un cara a cara como el North London Derby. No, desde luego no fue el mejor timing por parte de la cúpula, con el director deportivo Johan Lange al mando. Había que cerrar el capítulo Thomas Frank, sí, pero... ¿pensarlo antes? Hacerlo en la semana del partido contra el Arsenal fue un all-in.
Y ahora el riesgo de lo que viene es altísimo. Quedan once jornadas para el final de la Premier League, más la Champions, donde, paradoja de la temporada, los Spurs se han metido directamente en octavos de final. Primera parada, el domingo ante el Fulham en Craven Cottage; después, el Crystal Palace en el Tottenham Hotspur Stadium. Luego, el Liverpool en Anfield; más tarde, el Nottingham Forest y, a partir de ahí, una batería de duelos por la permanencia. Porque, sin rodeos, de eso va lo del conjunto londinense.
Dando ya por desahuciado al Wolverhampton, con 10 puntos en 28 jornadas (¡sic!), también el Burnley tiene 8 puntos que recortar. Pero los Spurs están ahí: la antepenúltima es el West Ham con 25, ahora mismo en puestos de descenso a Championship; por no bajar se están jugando el pellejo equipos de fuste. El Nottingham suma 27, el Tottenham (ya) 29 y, por encima, el Leeds está en 31. El Brighton parece a salvo con 34, +9 sobre el descenso, pero en esta Premier, con estos equipos, nunca se sabe. Tudor tiene un problema mayúsculo, porque además deberá manejar una dicotomía tremenda: la Champions, entre las dieciocho mejores de Europa. Y la permanencia, que no se puede poner en riesgo...