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Djimsiti, cuando "ser de la Atalanta" consiste en levantarse tras las caídas

de Filippo Davide Di Santo

“¿Por qué caemos, señor Berat? Para aprender a levantarnos”. Míster Raffaele Palladino habrá hecho de Alfred en “El Caballero Oscuro” para sacar lo mejor de su Wayne, alias Berat Djimsiti, que en los dos últimos partidos ha encarnado lo que significa ser de la Atalanta: saber reaccionar cuando tropiezas, incluso cuando el que falla es un líder.

La carrera en Bérgamo del dorsal 19 de la Atalanta siempre ha sido así, marcada por su capacidad para no rendirse y ponerse el casco cuando toca: desde la lesión de Varnier en el verano de 2018, cuando vio la oportunidad de hacerse un sitio en esta Atalanta de Gasperini, hasta levantar la Europa League junto a todo el equipo, subrayando, como un verdadero capitán, que se gana juntos y se pierde juntos. Sólido, compacto, atento, corazón enorme y maestro para los más jóvenes en defensa, aunque él siga incansable como Kolasinac, De Roon y Mario Pasalic.

Capaz también de dar ejemplo incluso cuando cae el segundo central más veterano. Como ocurrió ante el Inter FC, donde un error suyo condenó a la Atalanta a la derrota. La reconstrucción empieza por la humildad de pedir perdón (impulsada por el sentido moral que siempre le ha definido) y, sobre todo, por demostrar que uno puede levantarse.

Contra la AS Roma del hombre que le cambió la carrera, se mostró tan decisivo como sólido: el salvador bajo palos ante el remate a bocajarro de Ferguson, las intervenciones y recuperaciones constantes atrás, de verdadero guerrero, le convirtieron, de largo, en el mejor del partido. Símbolo de lo que significa “ser de la Atalanta”: no hay victoria sin derrota, no hay remontada sin caída y, sobre todo, esa capacidad de volver a ponerse en pie. Lo que siempre ha hecho especial a Djimsiti.


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