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Dimarco-Lautaro, pareja de ensueño. Asistencias y goles en el camino hacia el Scudetto

de Bruno Cadelli

El fútbol es el deporte menos científico del mundo, pero solo con los números se entiende la temporada de ensueño de Federico Dimarco, un rayo capaz de enchufar siempre al Inter FC, sobre todo en los momentos de dificultad. Que se lo digan en la victoria tenística ante el Pisa: con la entrada del dorsal 32 el equipo cambió la cara gracias a la zurda de seda del ’97. Chivu recogió a un futbolista exprimido física y mentalmente tras la última campaña de Inzaghi y le ha devuelto a la hinchada nerazzurra convertido en otro: revitalizado en el alma, en la técnica y, sobre todo, en el espíritu. “No me considero nadie”, dijo el ex del Parma al término del duelo ante el Sassuolo, en el que participó en tres de los cinco tantos nerazzurri con tres asistencias para Bisseck, Thuram y Akanji. Porque, como decíamos, los números mandan. Y los del chico criado en la casa nerazzurra son para aplaudir a rabiar: 5 goles y 13 asistencias en 1.717 minutos en la Serie A, prueba evidente de que su zurda es una máquina de generar peligro para cualquier rival. “Ojalá siga así”, bromeó Lautaro Martínez, entrevistado junto a Dimarco bajo la lluvia de Reggio Emilia, y la sonrisa del Toro es la misma que acompaña a toda la afición interista desde que arrancó la temporada.

La clave está en la regularidad. Hay un Dimarco con Inzaghi y otro con Chivu, con diferencias de peso. Este año, el carrilero criado en Porta Romana corre como un tren de principio a fin; con el técnico de Piacenza la gestión era distinta, porque a menudo acababa dentro de los cambios “científicos” del actual entrenador del Al-Hilal. Eso sí, si Dimarco es hoy un futbolista de nivel internacional también se lo debe a su ex técnico, que supo potenciarlo en un contexto táctico hecho a su medida. Chivu, con razón, pondrá en valor el rendimiento del grupo, pero Dimarco hoy, junto a Lautaro Martínez, es el gran motor de un vestuario que ha lanzado un mensaje rotundo al campeonato.

El capitán nerazzurro es ahora líder indiscutible de la tabla de máximos goleadores: 14 tantos a los que suma actuaciones siempre al servicio del equipo. Lautaro crea y cose el juego ofensivo y ese continuo deambular hambriento por la mediapunta a veces le moja la pólvora en el área. El Toro se exige siempre al máximo, pero sus características únicas impiden que sea el prototipo de finalizador perfecto. Poco importa, sobre todo cuando, a base de goles, está escribiendo la historia de los delanteros nerazzurri. Pronto llegará la Champions League y Chivu se aferra a sus líderes. Porque cuando suena la música de Europa siempre hay que dar un paso más.


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