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Desplanches y Casadei explican exactamente qué debe reformar el fútbol italiano

de Raimondo De Magistris

Hace menos de tres años, Italia se proclamaba subcampeona del mundo. Fue el 11 de junio de 2023, en La Plata, cuando la Sub-20 dirigida por Carmine Nunziata cayó 1-0 ante Uruguay, en un duelo decidido por un gol de Luciano Rodríguez. Pero aquella Italia fue, probablemente, el equipo más vistoso y convincente del torneo: tras cerrar su grupo igualada a seis puntos con Brasil y Nigeria, la Sub-20 italiana eliminó a Inglaterra en octavos, a Colombia en cuartos, a Corea del Sur en semifinales y solo se rindió en la gran final. Ovación cerrada para ese equipo. Una selección que se apoyó en Cesare Casadei, centrocampista y máximo goleador del torneo con siete dianas, y en las manos de Sebastiano Desplanches, elegido mejor portero. Precisamente esos dos mejores jugadores del Mundial Sub-20 ayudan a entender qué no funciona hoy en el fútbol italiano. Porque, casi tres años después, cabría esperar que dos futbolistas así fueran protagonistas de la élite del fútbol italiano... y no lo son.

Empecemos por Casadei, muy comentado incluso antes de aquel torneo. Ya antes de ese Mundial, el centrocampista de la generación de 2003 estaba en boca de todos: una de las grandes promesas del fútbol italiano a la que el sistema sometió a un camino tan tortuoso que frenó, inevitablemente, su crecimiento. En el verano de 2022, el Inter FC lo traspasó por 15 millones a un Chelsea FC hambriento de jóvenes. De existir un cupo mínimo de jugadores italianos sobre el césped, el cuadro interista probablemente le habría dado la alternativa en el primer equipo. Pero, en aras de una jugosa plusvalía, lo vendió a un club que durante seis meses lo relegó a los márgenes del proyecto, para después cederlo en enero al Reading FC, en la Championship. En la temporada siguiente, otros seis meses cedido, también en la Championship, esta vez al Leicester City. Allí lo hizo tan bien que lo repescaron para Londres. Pero en el Chelsea, en los doce meses posteriores, primero jugó poquísimo y después nada. ¿Resultado? El 2 de febrero de 2025 se marchó al Torino, decimocuarto en la Serie A, donde esta temporada alterna titularidades y banquillo.

La progresión de Casadei se frenó justo cuando pedía una aceleración. Un par de años en el banquillo pesan, y no vuelven. Y, aun así, a Casadei le fue mejor que a Desplanches. Formado en la cantera del AC Milan, en enero de 2022 lo fichó el Vicenza y, un año después, se marchó cedido al Trento. Llegó el Mundial Sub-20 y, tras aquel torneo, el Palermo lo compró para ser... suplente. Empezó a tener minutos en la 2024-25, pero a mitad de curso regresó al banquillo. El pasado verano salió cedido al Pescara, hoy colista en la Serie B.

En estas tres temporadas, Casadei y Desplanches, los mejores jugadores del Mundial Sub-20 de 2023, han recorrido este camino. Los hemos frenado cuando tenían que explotar, entre la desidia y algún millón de plusvalía. ¿Queda claro por qué urge imponer un número mínimo de futbolistas italianos en el campo también en la Serie A?


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