Del infierno de Albacete al cielo de Manchester: Arbeloa se ha hecho con el Madrid, pero queda mucho camino
De la oscuridad a la luz, en poco más de dos meses. Sesenta y dos días después de la eliminación en la Copa del Rey, producida a los pocos días de la destitución de Xabi Alonso y de la decisión de entregar el banquillo a Alvaro Arbeloa, el Real Madrid parece haber recuperado su mejor versión, y lo ha hecho de la manera más convincente posible: doble victoria en la Champions ante el Manchester City y clasificación para cuartos sellada. Un resultado de peso que lleva la firma menos esperada, la del técnico sacado del Castilla, que tomó las riendas en uno de los momentos más delicados y ahora empieza a vislumbrar una posible consagración, sobre todo gracias al triunfo contundente frente al "odiado enemigo", Pep Guardiola.
El balance, hasta ahora, es positivo: 12 victorias, 4 derrotas, 37 goles a favor y 17 en contra. Cifras que hablan de un equipo reencontrado, especialmente en las noches europeas. Pero cuidado con hablar de punto de inflexión definitivo, porque las grietas ahí siguen: las derrotas ante Getafe y Osasuna en Liga han salido caras, abriendo de par en par la puerta al adelantamiento del FC Barcelona, mientras que en la Champions el tropiezo ante el Benfica en la fase de liga obligó al Real a pasar por el playoff.
Y, aun así, desde ahí empezó la remontada: primero el propio Benfica, luego el City. Dos obstáculos superados con personalidad, como manda la mejor tradición madridista. Hablar hoy del "nuevo Zidane" no toca; es demasiado pronto para etiquetas tan pesadas. Pero Arbeloa sabe que tiene entre manos una oportunidad enorme: jugárselo todo hasta el final. Ahora llega (casi con total seguridad) el Bayern Múnich en cuartos, otro examen durísimo. Y si hay algo que enseña la historia del Real, es que en las noches europeas se agiganta incluso cuando el favoritismo apunta a otros.