De alumno y maestro a rivales en el banquillo: Spalletti y De Rossi se ven las caras por primera vez
Eran tiempos de la AS Roma. Han pasado dos décadas, pero parece ayer. En el banquillo, Luciano Spalletti, técnico que venía de un cuarto puesto con el Udinese Calcio; sobre el césped, Daniele De Rossi, uno de los estandartes del conjunto romanista junto a Francesco Totti. Mañana serán rivales por primera vez desde los banquillos. El técnico de Certaldo quiere llevar a su Juventus FC a un puesto que le dé billete para la Champions League. El excentrocampista, campeón del mundo en 2006, en cambio, aspira a asegurar la permanencia del Genoa CFC.
Objetivos opuestos sobre el césped
Será un partido dentro del partido en el Allianz Stadium, previsto para las 18:00 del Lunes de Pascua. Y no dejará de resultar extraño reencontrarse nueve años después de la última vez: entonces Spalletti dirigía a la AS Roma y De Rossi corría y se dejaba el alma, como siempre, sobre el verde. Objetivos antagónicos, pero la misma hambre de victoria, además del deseo de verse y abrazarse por primera vez como técnicos rivales.
Las palabras de De Rossi
En la rueda de prensa de ayer, De Rossi declaró: "Es un técnico y una persona importante para mí. Me cuesta verlo como mi exentrenador. Lo ubico más en la esfera personal que en la profesional de mi vida. Es alguien al que considero un amigo y, futbolísticamente, me parece fenomenal. Compartimos mucho, nos dimos mucho mutuamente. Fueron los años más bonitos de mi carrera. Pasaron muchas cosas dentro y fuera del campo y siempre lo tuve cerca, en casa y en el césped. Nos hemos picado, chocado, contestado, y también nos hemos abrazado. Vivimos una etapa preciosa juntos y seguimos estando cerca y unidos, como todos los de aquella Roma. Nos felicitamos la Pascua; yo le felicité también por el Lunes de Pascua (sonríe, nota del redactor)".
Las palabras de Spalletti
También el míster de la Juventus FC habló de su exjugador: "Es uno de mis hijos futbolísticos. Le tengo mucho cariño, como creo que él me lo tiene a mí. A la vez, como en cualquier relación entre padre e hijo, a veces le habré resultado pesado. Él imprime carácter a un equipo, le añade algo. Más allá del cargo de entrenador, aporta un plus. Ahora me parece imposible no decir que este no es el Genoa de De Rossi: es su Genoa. Lo ha moldeado a su medida; se le ven rasgos de cuando era futbolista: la mentalidad, la fuerza, eso de ser un equipo corto y agresivo en cualquier zona del campo".