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David será (solo) un éxito económico para la Juventus. Openda, una debacle

de Marco Conterio

Un comienzo muy cuesta arriba, durísimo. Luego dio la sensación de ser un diésel: de menos a más, lento pero constante. Después, Jonathan David se atascó y en las últimas semanas quedó definitivamente descartado por Luciano Spalletti. Por detrás de dos falsos nueves, detrás también del recuperado Dusan Vlahovic y, para colmo, incluso de Arkadiusz Milik, que volvía tras meses y meses lesionado. Eso sí, al haber llegado a coste cero, será un "éxito" económico porque, descontados los gastos asociados (léase, la suculenta comisión abonada por traerle), dejará una buena plusvalía a la Vecchia Signora.

No, no es, ni será, el caso de Lois Openda. Llegó cedido, con coste, y con una obligación de compra fijada en 42 millones de euros procedente del Lens; una cláusula que se activa si la Juventus alcanza... el décimo puesto. Compra diferida, por tanto, pese a un rendimiento desastroso: un solo gol en la Serie A y otro en la Champions, sin aporte técnico ni táctico a sus compañeros.

Él también ha sido algo más que señalado por Spalletti; sus apariciones y su aportación dejaron de ser un factor para la Juventus hace tiempo. ¿Culpables? Evidentemente, en primer lugar, los dos futbolistas. David no consiguió integrarse en el grupo, ni con Igor Tudor primero ni con Luciano Spalletti después. Lo intentaron compañeros y entrenadores, pero siempre dio la sensación de ser un cuerpo extraño. Con Openda, incluso, cuesta hasta emitir un juicio. Tampoco los técnicos han sabido potenciarles y, en una temporada en la que el primer entrenador fue confirmado más por gratitud que por convicción, era difícil que todo saliera bien. Y no fue así...


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