Como, fiesta ante la Curva tras el 3-1 al Lecce. No Morata, que se aísla: la intrahistoria
En plena euforia y festejos del Como 1907 bajo el fondo, tras el 3-1 firmado en remontada ante el Lecce, hubo un detalle que pasó desapercibido. Uno de los jugadores de Cesc Fábregas regresó a vestuarios antes que nadie, sin unirse al resto para recibir los aplausos y el cariño de la afición del Como.
Se trata de Álvaro Morata, delantero español que ingresó con el partido en curso, desde el banquillo, después de haber sumado apenas 69 minutos en las últimas siete jornadas (una menos por sanción). El ex del AC Milan apareció con el rostro especialmente serio, casi contrariado, mientras se metía a toda prisa por el túnel hacia vestuarios.
Quizá dándole vueltas a las ocasiones que tuvo entre la asistencia de Nico Paz que no pudo culminar lanzándose en plancha y el contacto en el área con Siebert, que le habría enganchado el pie, sin que, sin embargo, señalasen penalti. Aún no ha encontrado la tranquilidad que necesita, sobre todo en un momento tan dulce para el Como: por resultados, por clasificación y por el sueño europeo. O quizá todo esté relacionado con la lesión que sufrió precisamente en los minutos finales en un lance con el jugador del Lecce.