Branimir Mlacic nunca dio el sí al Inter FC. Quería un club de nivel medio-alto para crecer
Branimir Mlacic nunca quiso fichar por el Inter FC. Porque el salto desde el Hajduk Split para un nacido en 2007 podía ser demasiado grande, con el riesgo de acabar como otros, en particular Tomás Palacios, traspasado de vuelta a Argentina tras año y medio y sin llegar a convencer. Por eso siempre priorizó equipos de entidad media-alta, pero donde pudiera ganarse la titularidad a corto plazo, quizá no de inmediato pero con una espera razonable.
Al final llegó el Udinese Calcio. Conviene decirlo: el Inter FC hizo todo lo posible por ficharlo. Llegó a un acuerdo con el Hajduk Split y estaba dispuesto a satisfacer todas las exigencias, tanto del jugador como de su padre, en lo económico. Pero desde el principio había algo claro: Mlacic y su entorno preferían un trampolín, no aterrizar en un club ya consagrado. Algo similar a lo que ocurrió con Joško Gvardiol años atrás.
El propio Gianluca Nani, director deportivo del Udinese Calcio, lo explicó así. "En verano era imposible fichar a Mlacic; incluso ahora la operación era complicada porque tenía muchos clubes importantes siguiéndole. Pasó lo mismo con Arizala; en el caso de Mlacic había realmente una lista de pretendientes potente a nivel europeo. Es un chico muy inteligente y maduro, no necesariamente porque nos haya elegido. Eligió ir a un club que le permitiera crecer y, claramente, jugamos esa carta".