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Bolonia, se corta la racha de Italiano: adiós a la Copa de Italia, ahora solo queda Europa

de Leonardo Nevischi

Y esta vez no hubo final feliz. Por primera vez en cuatro años, Vincenzo Italiano no disputará las semifinales de la Copa de Italia. Una racha que incluía una final en 2022/23, una semifinal en 2023/24 en su etapa en la Fiorentina y un triunfo histórico en 2024/25. Esta vez, no. Esta vez el Bolonia se queda en cuartos, tras la tanda de penaltis, y la crisis rossoblù añade otro capítulo amargo.

La eliminación duele, y duele por cómo llegó. Tras la ilusión encendida por el gol de Castro en el tiempo reglamentario —una escena que parecía el remake perfecto de Bérgamo, cuando el 4 de febrero de hace un año el argentino salió desde el banquillo y decidió el choque ante el Atalanta—, el Bolonia llegó a saborear otra noche para el recuerdo. Sin embargo, nada más arrancar la reanudación, el empate de Noslin devolvió todo al equilibrio, apagó el entusiasmo y llevó el partido hasta la lotería de los penaltis.

Desde el punto de penalti, llegaron los errores que más duelen. El capitán Ferguson y el máximo goleador Orsolini, «lanzadores designados también durante los 90 minutos», como subrayó Italiano en rueda de prensa, fallaron los tiros decisivos. Una elección que el técnico defendió, pero que inevitablemente alimenta el debate: ¿no habría sido mejor empezar con los más fiables, con Orsolini y Bernardeschi al frente y, después, el resto? En partidos así, el orden de lanzamiento puede convertirse en un detalle que pesa como una losa.

El lamento es doble porque el cuadro, este año, parecía allanado de forma tentadora. Con Juventus, Roma y Nápoles ya eliminados, la Copa de Italia podía convertirse en un objetivo real, un camino asumible para dar sentido a una temporada que en liga ha tomado un rumbo complicado. El Bolonia, objetivamente lejos de los puestos europeos en la Serie A, veía en la copa un atajo ambicioso y realista.

En cambio, queda la amargura. Queda la sensación de una oportunidad perdida. Y, sobre todo, queda un equipo al que le cuesta reencontrar certezas en los momentos clave. La Europa League se convierte ahora en la última bala para salvar una temporada que corre el riesgo de escaparse entre lamentos y remordimientos. Pero harán falta personalidad, frialdad y decisiones claras. Todo lo que, en la noche más importante, faltó.


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