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Bologna, señales de reacción: ataque recuperado, pero la defensa hace aguas. Inscripción de Helland, aplazada

de Leonardo Nevischi

Ha hecho falta tiempo, paciencia y algún que otro bache, pero el Bologna FC vuelve por fin a sonreír. En el Bentegodi de Verona, los rossoblù se imponen al Hellas Verona FC por 2-3 y recuperan un triunfo que no lograban desde el 22 de noviembre, aquel 0-3 en Udine. Es también la primera alegría de 2026, una victoria que va más allá de los tres puntos y certifica que el equipo de Vincenzo Italiano empieza a reencontrarse, pieza a pieza.

Los nombres en el acta ya decían mucho de la noche en Verona: Orsolini, Odgaard y Castro. Tres goles, tres delanteros, tres jugadores que llevaban tiempo sin ver puerta. Orsolini no marcaba desde el 1 de diciembre ante la Cremonese, Odgaard incluso desde el 7 de diciembre contra la Lazio, mientras que Castro había celebrado por última vez el 4 de enero en San Siro ante el Inter FC. Recuperar el gol del frente ofensivo era una de las prioridades señaladas por Italiano y en Verona la respuesta llegó puntual.

Pero el primer síntoma alentador, quizá el más importante, ya había llegado en Como: la actitud. Ese Bologna batallador, intenso, agresivo, al que todos se habían acostumbrado, parecía haberse perdido en las últimas semanas. En el Sinigaglia, durante más de una hora, volvió a asomar, hasta que la expulsión de Cambiaghi condicionó el choque. En el Bentegodi, en cambio, los rossoblù ratificaron esa mentalidad: equipo junto, duelos ganados, ganas de sufrir y de golpear. No fue un partido perfecto, pero sí un encuentro marca de la casa.

Tras recuperar el ataque, aún quedan flecos por resolver. El tercer pilar señalado por Italiano, la solidez defensiva, sigue lejos de quedar ajustado. Los dos goles encajados también en Verona lo demuestran y el momento no ayuda. La lesión de Lucumì (lesión de bajo grado en el bíceps femoral derecho), que le tendrá fuera alrededor de un mes, priva al equipo de un referente. Les tocará a Heggem, Vitik y Casale ganar continuidad y certezas, quizá con la ayuda del regreso de un hombre con experiencia como Skorupski, listo para recuperar el sitio bajo palos tras semanas de parón. Aunque Ravaglia, en estos dos meses, ha demostrado que puede soportar el peso de la responsabilidad sin que se le eche demasiado de menos.

En el horizonte también hay novedad. Se trata de Eivind Helland, central noruego del 2005 procedente del Brann, que será inscrito oficialmente el viernes 23 de enero. Una decisión estratégica del club rossoblù que permitirá al jugador cumplir la sanción europea aún vigente por la expulsión del 11 de diciembre en el 0-4 ante el Fenerbahçe en la Europa League. Después, Helland podrá entrar en la lista UEFA de cara a la ronda eliminatoria, sumando una pieza más para la zaga.

En definitiva, el Bologna aún no está en su mejor versión, pero ha recuperado algo fundamental: confianza, gol y espíritu. Desde Verona llega un triunfo que puede marcar un nuevo inicio. El camino todavía es largo, pero al menos ahora los rossoblù han vuelto a caminar en la dirección correcta.


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