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“Bastoni se equivocó”. Marotta dijo lo que tenía que haber dicho Chivu el sábado

de Ivan Cardia

Cristian Chivu cambió de opinión el sábado por la noche. En la víspera del Derbi de Italia, el técnico del Inter FC había sorprendido a todos: "Seré feliz el día que vea a un entrenador pedir perdón por haber sacado provecho de un error arbitral". Palabras que tiró por la borda menos de 48 horas después, cuando, tras vencer a la Juventus también gracias al fallo arbitral que desembocó en la expulsión de Kalulu, el técnico interista optó por cerrar filas. Habló del brazo abierto del defensa francés, algo claramente menor si se compara con el piscinazo de Alessandro Bastoni. Y, sobre todo, de la posterior celebración: eso fue lo que molestó a casi todos.

Otras 48 horas después, y Beppe Marotta, presidente del Inter FC, tomó otro camino: "Bastoni se equivocó". Aunque condenó el linchamiento mediático y aludió a la dificultad de gestionar la adrenalina —ese "hay que justificarle" debe leerse como un "hay que entenderle"—, en varios pasajes Marotta dejó claro que no le gustó el gesto de su jugador. Incluso habló de una conducta no acorde con el principio de lealtad.

Al fin y al cabo, Marotta dijo lo que Chivu tenía que haber dicho desde el principio. De hecho, habría bastado con menos: no hacía falta cargar contra Bastoni. Quien conoce los equilibrios de un vestuario sabe que ningún técnico lo haría. Pero habría bastado con decir: "La expulsión fue, en efecto, exagerada". No ocurrió, y llama la atención que Marotta fuera incluso más allá. Claro que hay una diferencia: uno es entrenador y el otro, dirigente, además con cargos federativos. También sorprende que Chivu no compareciera en rueda de prensa en caliente, sino casi una hora después del pitido final. Ni así le dio para articular una estrategia comunicativa que aguantara al menos otras 48 horas.


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