Allegri volvió a enfadarse muchísimo tras el 0-3 del AC Milan en Bolonia
El AC Milan, en Bolonia, firmó uno de sus mejores partidos de la temporada: un equipo atento, intenso, a menudo limpio técnicamente, autoritario en la gestión del ritmo y del ambiente del “Dall’Ara”. Ese 0-3 no fue, por tanto, fruto de la casualidad: los rossoneri dominaron al equipo de Italiano y lo neutralizaron en todos los aspectos.
Los enfados
Pero Massimiliano Allegri, sobre todo después del tanto de Rabiot que sentenció, estaba muy enfadado. Mucho más que otras veces. De hecho, como en otro par de ocasiones: tras el 0-3 en Udine y el 2-3 en Turín. Cabe preguntarse por qué. Nosotros —quien firma y el director Antonio Vitiello, sentados en la primera fila de la tribuna de prensa del estadio— escuchamos perfectamente sus gritos: muchos, fuertes, rotundos. Antes, no. Incluso con el partido aún abierto, el técnico livornés no alcanzaba semejantes decibelios. Y de nuevo, cabe preguntarse por qué. La respuesta está en el proceso de crecimiento: Allegri sabe perfectamente que este equipo solo rinde si está metido, si está concentrado al 100%, si mantiene la cabeza en el partido en cada acción y en cada balón. Por eso, incluso con un 0-3, hay que aprender a no relajarse.
Objetivo
Porque se puede hablar del Scudetto todo lo que se quiera, pero para siquiera pensarlo hay que tener los pies en el suelo y una mentalidad sólida. Rabiot dijo que cinco puntos no son muchos, pero Allegri, con una sonrisa, le contestó que lo decía solo desde el punto de vista matemático. El partido de Bolonia y los resultados de este AC Milan, quizá, digan otra cosa.