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A la ACF Fiorentina le hace falta el Kean versión de lujo con la Azzurra: ¿en qué estado se lo encontrará Vanoli?

de Niccolò Righi

¿Qué Moise Kean se encontrarán Paolo Vanoli y Florencia tras el desastre de Italia, fuera del Mundial por tercera vez consecutiva? Es la pregunta que muchos aficionados de la ACF Fiorentina se hacen al día siguiente del regreso del delantero al Viola Park y en la víspera de un duelo delicadísimo en el Bentegodi ante el Hellas Verona. Al final no se cumplió la 'profecía' de Fabio Paratici, que en el último partido antes del parón, contra el Inter FC, había dicho: “Que vaya con la Selección y nos lleve al Mundial”, pese a que el atacante, del 99, fue de los poquísimos que salvaron la cara en el bochorno de la Azzurra en Zenica.

Sliding Doors
Si hay un jugador en todo el plantel de Gennaro Gattuso que no acusó ese peso, la ansiedad y el nudo en el estómago que sí parecieron adueñarse del vestuario tricolor y de algunos de sus líderes más aclamados (o presuntos), ese fue Kean. Goles a Irlanda del Norte y a Bosnia: el quinto y el sexto seguidos, algo que solo Baloncieri, Riva y Bettega habían firmado, y que le coloca en 13 dianas en 26 apariciones (ninguno le supera entre los actuales internacionales de la Azzurra). Aun así, quién sabe cuánto le dará vueltas a la ocasión clarísima que desperdició a la hora de partido, capaz de cambiar su destino, el de sus compañeros y el de todo un país. Él mismo, seguramente, fue consciente al instante de lo que fue y lo que pudo ser: elocuente su gesto, con las manos en la cabeza, en el momento de ser sustituido, instantes antes del empate bosnio.

El psicólogo Vanoli
Y volvamos a la pregunta inicial: ¿qué versión de Moise Kean regresará a Florencia? Primero, desde el punto de vista físico, porque el atacante sufrió un golpe en el tobillo precisamente en el choque del martes por la noche. Ayer se entrenó con el grupo, sí, pero con un vendaje aparatoso en la zona dolorida. Con todo, como se suele decir, a menudo las cicatrices más profundas no son las que se ven. A Vanoli, a sus compañeros y a todo el entorno les tocará hacer de psicólogos y 'mental coaches' para tenerle al 100% de cara al tramo final: la herida de Bosnia probablemente no la olvidará nunca, pero en el horizonte asoma el Hellas Verona y una permanencia todavía sin atar.


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