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Un Real cargado y decidido a hablar en el campo. Pero el caso Vinicius sigue marcando la previa

de Michele Pavese

La herida de la ida está lejos de cerrarse. Según informó El Chiringuito de Jugones, el vestuario del Real Madrid llega a la vuelta ante el Benfica cargado de tensión y resentimiento. Pesa, sobre todo, el caso de Gianluca Prestianni, acusado de proferir insultos racistas a Vinícius Júnior durante el choque en Da Luz.

Dentro del vestuario blanco, varios referentes habrían quedado tocados por el episodio. El ambiente se describe como unido y decidido, con la voluntad de que hable únicamente el césped. La sensación es que el equipo quiere canalizar la rabia acumulada en una actuación de carácter en el Bernabéu.

Mientras tanto, en el plano disciplinario, ha llegado una primera decisión oficial: la UEFA ha impuesto a Prestianni una suspensión provisional de un partido. El argentino se perderá así el duelo de vuelta en el Santiago Bernabéu, aunque viajó con el equipo a Madrid para estar cerca de sus compañeros en un momento tan delicado. El clima sigue, por tanto, al rojo vivo. Entre polémicas y expectativas, el Real prepara una noche de alta tensión, decidido a zanjar la eliminatoria sobre el césped.


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