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Simeone goza de crédito ilimitado; Alonso, ya en la cuerda floja: se avecina otro derbi tenso

de Michele Pavese

Han pasado quince años desde que Diego Simeone devolvió el mando del derbi madrileño al Atlético de Madrid y, desde entonces, los rojiblancos compiten de tú a tú en cada duelo. El balance habla claro: 48 partidos ante el Real Madrid, incluyendo el histórico 7-3 de Nueva Jersey, con 13 victorias, 15 empates y 20 derrotas. Más allá de los números, impresiona el impacto global del Cholo: el club ha crecido deportiva y económicamente, con mejores resultados, más ingresos, un estadio renovado y una plantilla más competitiva. Curiosamente, en estos quince años el Atlético ha invertido más que el Real Madrid en fichajes, 1.610 millones por 1.580, pese a vender más que su rival. La única mancha sigue siendo la Champions, con dos finales perdidas y tres eliminaciones dolorosas ante el eterno adversario.

En la Supercopa, el Atlético llega con una plantilla completa y competitiva, con recambios casi al nivel de los titulares, y con la moral alta tras el 5-2 endosado en casa al Madrid en Liga. Entre las buenas noticias está el renacer de Koke; entre las sombras, el bajón de Julian y la distancia sideral con los blancos en el campeonato. Los datos muestran a un Real superior en casi todos los parámetros de Liga y Champions, pero en Yeda se juega a partido único, y en este formato al Madrid rara vez le ha salido un trámite en la era Simeone.

Enfrente, Xabi Alonso se mueve en un contexto incierto y frágil: sin Mbappé, con bajas importantes y jugadores no del todo convencidos de su proyecto, el técnico vive con la sensación de que cada partido puede ser el último. Por eso, avisan los analistas, "subestimar al Atlético sería un error grave".


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