Mourinho revela: «Cuando hice el último cambio pensaba que el 3-2 bastaba»
El Benfica se ganó una clasificación sonada para el play-off de la Champions al término de una noche de locos, al derrotar 4-2 al Real Madrid gracias a un gol que llegó literalmente en la última jugada. Para hacer la velada aún más surrealista, el protagonista inesperado fue Anatoliy Trubin, portero de los lusitanos, que subió al área y, con un testarazo, reescribió la clasificación y los destinos europeos, metiendo a los portugueses en la siguiente fase y dejando fuera al Olympique de Marsella.
Un tanto que nadie, en Lisboa, parecía esperar como determinante. Ni siquiera José Mourinho. El técnico del Benfica admitió sin rodeos que, en ese momento, no era consciente de que su equipo aún necesitaba marcar para clasificarse. «Cuando hice el último cambio pensaba que el 3-2 bastaba», explicó tras el partido. «Luego me dijeron que hacía falta otro gol, pero ya no podía intervenir».
Y de hecho, instantes antes del córner decisivo, algunos jugadores del Benfica incluso estaban haciendo tiempo, convencidos de que ya tenían el billete para la siguiente ronda. Luego, balón parado, Trubin se fue arriba —aprovechando sus casi dos metros— y su cabezazo hizo estallar el estadio bajo la lluvia. Para Mourinho fue «un gol histórico», llegado en un duelo con aroma añejo contra el Real Madrid, dos clubes que han escrito páginas legendarias del fútbol europeo. Un triunfo de prestigio, además de capital para la clasificación.