Menos entrenamientos y más descanso: así ha cambiado Carrick los métodos en el Manchester United
En Carrington, el aire cambió rápido. Desde que Michael Carrick tomó el relevo de Ruben Amorim en el banquillo del Manchester United, el día a día de los 'red devils' ha tomado otro rumbo, tanto sobre el césped como en la gestión del vestuario. El nuevo técnico ha introducido un día libre semanal para la plantilla, rompiendo con los hábitos asentados con Erik ten Hag y el propio Amorim. Antes, esa jornada se destinaba a la recuperación; ahora, las sesiones de descarga se trasladan al regreso a Carrington o al segundo día posterior al partido.
Y no solo eso. Carrick también ha tocado la gestión de los minutos: antes, quien había jugado menos de 45 minutos tenía que completar un entrenamiento pleno, una práctica que el ex centrocampista ha revisado para ajustar mejor cargas y recuperación. Es el segundo giro evidente tras acortar la duración de las sesiones, compensadas con una intensidad mucho mayor y una atención especial al trabajo individual. En esa línea encaja el papel de Jonathan Woodgate y Jonny Evans, ex zagueros ahora en el cuerpo técnico, volcados en pulir al detalle la evolución de los centrales.
Carrick también ha metido mano en los días de partido, pidiendo a los jugadores llegar a Old Trafford una hora más tarde respecto a las cuatro horas de antelación que se exigían antes. Una gestión más ligera que, por ahora, funciona: pleno de tres triunfos ante Manchester City, Arsenal y el Fulham de Marco Silva que refuerzan la nueva filosofía. Un impacto inmediato que habla de un United distinto, más fresco y, sobre todo, ganador.