Mbappé pide a sus compañeros que no hagan el pasillo. El Real se justifica, pero nadie se lo cree
La derrota del Real Madrid ante el Barcelona ha encendido inevitablemente el debate sobre los responsables del varapalo en el Clásico de la Supercopa. Opiniones distintas, dardos cruzados, pero hay un punto en el que coinciden muchos: esta vez Kylian Mbappé no puede ser señalado como el principal culpable. Saltó al campo solo en el último cuarto de hora y lejos de su mejor tono físico, pero el francés dejó destellos y generó alguna situación de peligro en el tramo final. No fue suficiente, eso sí, para evitar una derrota clara de un Madrid que por momentos se vio inferior al equipo liderado por Raphinha.
Si en España Mbappé quedó en el centro de las críticas en las horas posteriores al encuentro, no fue tanto por su actuación como por lo sucedido tras el pitido final. Las imágenes de Movistar mostraron al '10' blanco, visiblemente frustrado, pedir a sus compañeros que no participaran en el tradicional pasillo de honor a los campeones azulgranas. Una escena que dio que hablar, sobre todo porque algunos jugadores del Madrid parecían dispuestos en un primer momento a rendir homenaje al Barcelona, que a su vez había aplaudido a los madridistas en el momento de la entrega de la medalla de plata.
Según el periodista Alfredo Martínez, el club blanco habría intentado justificar el episodio alegando que la Federación había pedido a los jugadores que no permanecieran en la zona de la ceremonia. Una versión que, sin embargo, convenció a pocos. Los medios catalanes no escatimaron críticas: TV3 habló abiertamente de "actitud de mal perdedor", mientras que Mundo Deportivo subrayó que Mbappé instó en varias ocasiones a sus compañeros a alejarse, con reacciones dispares dentro del vestuario. Para parte de la afición del Madrid, negarse a un ritual considerado humillante fue un gesto aplaudido; para otros, el episodio deja un reguero de polémica que dará mucho que hablar.