Marruecos, a cuartos, pero Regragui en el punto de mira por el juego: 'Nuestro Deschamps'
Hubo victoria, pero no faltó polémica. Marruecos selló el pase a los cuartos de final de la Copa de África tras superar a Tanzania por 1-0, pero la actuación de los Leones del Atlas dejó más dudas que certezas. Considerada la gran favorita del torneo, además anfitriona, la selección norteafricana sigue atascada en su propuesta y alimenta un debate encendido en torno al seleccionador Walid Regragui.
El triunfo llegó entre enormes apuros y gracias a una acción puntual, y en el tramo final Tanzania rozó el empate en una jugada muy discutida, con un penalti reclamado y no señalado. Un lance que elevó aún más la tensión alrededor del equipo. Entre la afición la frustración es palpable. Muchos critican abiertamente a un Marruecos estéril, previsible y demasiado dependiente de las individualidades, en especial de Brahim Díaz. Regragui se ha convertido en el blanco principal, acusado de no haber dotado al equipo de una idea clara pese a cuatro años al mando. Un comentario arranca una sonrisa: 'Tenemos a nuestro Deschamps', en referencia al seleccionador francés, a menudo en la misma tesitura pese a los resultados.
Los analistas más veteranos, sin embargo, piden una lectura menos visceral. Por un lado, recuerdan que Marruecos, en las dos últimas décadas, rara vez ha superado los octavos; por otro, subrayan que tras el descanso se vieron señales alentadoras: ocasiones, un disparo de Hakimi al larguero y el tanto decisivo, con un punto de fortuna. También hay quien llama a la calma y a la mesura. Las expectativas descomunales —ligadas no solo al fútbol, sino al peso simbólico y a las inversiones en infraestructuras del país— corren el riesgo de convertirse en una presión excesiva. Ganar es fundamental, sí, pero cargar toda la responsabilidad en el entrenador resulta reduccionista. Marruecos sigue vivo: ahora harán falta equilibrio, unión y sangre fría para seguir avanzando.