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La Saudi Pro League, en una encrucijada: muchas estrellas acaban contrato y la estabilidad, en jaque

de Michele Pavese

La Saudi Pro League vuelve a estar en el foco internacional, esta vez por un fenómeno que pone en entredicho la estabilidad del campeonato. Tras dos años de inversiones faraónicas y fichajes sonados que sacudieron el fútbol europeo y mundial, la liga saudí se enfrenta ahora a una oleada de contratos que vencen y que puede desembocar en un auténtico éxodo de estrellas. El proyecto, aplaudido en todo el mundo, entra en su fase más delicada.

Alrededor de 125 jugadores acaban contrato al final de la temporada, entre ellos nombres que simbolizan el crecimiento de la liga: Kalidou Koulibaly, Marcelo Brozovic, Sadio Mané y Franck Kessié ya pueden negociar como agentes libres. La posibilidad de que varios cracks se marchen a la vez amenaza con rebajar su atractivo competitivo y mediático.

La inestabilidad no es nueva: ahí está el caso de Jordan Henderson, que abandonó su club a los pocos meses de llegar, sin ni siquiera agotar el contrato, creando un precedente de peso. Desde entonces, se han multiplicado las rescisiones anticipadas y los traspasos relámpago, prueba de que el salto a Arabia Saudí no siempre es definitivo. Desde la llegada de Cristiano Ronaldo al Al Nassr en 2023, la Saudi Pro League ha emprendido una expansión agresiva, con más de 2.300 millones de euros invertidos en fichajes en dos campañas, un presupuesto solo superado por la Premier League. Pero la competencia global aprieta: la MLS, el fútbol turco y el brasileño han recuperado tirón con propuestas más estables.

El mercado estival será, por tanto, decisivo: si la mayoría de las estrellas renueva, el proyecto saudí consolidará su crecimiento; de lo contrario, la liga tendrá que replantear su hoja de ruta para no perder el terreno ganado.


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