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La increíble historia de Betancor: el lunes le esperaban en Tailandia y acabó siendo el verdugo del Real Madrid

de Michele Pavese

En la carrera de Jefté Betancor ha habido muchas etapas importantes, pero lo ocurrido en los últimos tres días supera incluso los límites de lo increíble. No tanto por el doblete endosado al Real Madrid en la Copa del Rey (de por sí un bombazo), sino por la decisión que cambió el rumbo de la historia: no subir a un avión con destino a Tailandia. Una decisión que el delantero canario no duda en calificar como la mejor posible.

Tres días antes del duelo ante el Real Madrid, su futuro parecía escrito. Tres clubes, tres países implicados: Albacete, Olympiacos y Buriram United. La oferta que llegaba desde Tailandia era de las que no se pueden rechazar, capaz de asegurar tranquilidad económica a varias generaciones. Todo estaba hecho: acuerdos entre las directivas, billete de avión emitido, firma prevista para el 12 de enero. Hasta que una llamada lo cambió todo. Betancor decidió quedarse. Jugar contra el Real Madrid, honrar la camiseta del Albacete y posponer el resto. Una decisión de corazón, nacida del vínculo humano creado con el club y reforzada tras una charla con el director deportivo. Cuando las personas importan más que el dinero.

El césped le dio la razón: dos goles, Real Madrid eliminado, celebración con su hijo Teo y cientos de mensajes llegados de todas partes del mundo. Al fin y al cabo, Betancor es un auténtico trotamundos del fútbol, con amistades y recuerdos repartidos por medio continente. Tras años de pico y pala entre Tercera y Segunda B, el delantero encontró fortuna en el extranjero: Austria, Rumanía, Chipre y Grecia, donde a menudo terminó como máximo goleador. Hoy, ocho años después de su última experiencia en España, Jefté ha vuelto. Y lo ha hecho como absoluto protagonista, convirtiendo una renuncia en una noche para el recuerdo.


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