Hancko vive un momento extraordinario: "A veces siento el síndrome del impostor"
Llegado el pasado verano desde el Feyenoord, David Hancko se ha asentado rápidamente como uno de los pilares de la zaga del Atlético de Madrid. El club español desembolsó cerca de 30 millones de euros para hacerse con el internacional eslovaco, al que ató con un contrato hasta 2030, y los resultados están dando la razón a la dirección: con 42 partidos, el nacido en 1997 se ha convertido en un fijo en los planes de Diego Simeone.
Sin embargo, detrás de ese crecimiento sostenido y de actuaciones convincentes, Hancko esconde un lado más humano e inesperado. Distinguido como mejor jugador eslovaco del mes, el defensa confesó sensaciones sorprendentes: "Estoy viviendo un momento extraordinario, pero a veces siento el síndrome del impostor". Una imagen elocuente llega del reciente derbi ante el Real Madrid: "Cuando volví al vestuario me pregunté: '¿Dónde me he metido?' Luego te ves en el campo al lado de estas estrellas, llegan las primeras victorias, un gol en la Champions... y solo sientes una enorme gratitud".
Palabras que retratan la trayectoria de un futbolista forjado lejos de los focos más cegadores (y que pasó por Italia sin dejar grandes recuerdos), pero hoy capaz de competir al máximo nivel. No es casualidad que Hancko mire ya al futuro con claridad: "Quiero quedarme en el Atlético el mayor tiempo posible, quizá renovar y ganar títulos aquí, en Madrid".