Gol de penalti y celebración rabiosa. Giroud lidera al Lille: "Hay que volver a lo básico"
Tras semanas complicadas, Olivier Giroud por fin volvió a sonreír. Y con él, también el Lille. A sus 39 años, el delantero francés firmó el primer triunfo de 2026 del LOSC, decidiendo el duelo de Europa League ante el Friburgo (1-0) con un penalti transformado en los minutos finales. Un gol de mucho peso, que vale el pase a los playoff y, quizá, algo más en lo anímico.
Llegado en verano con grandes expectativas, Giroud había iniciado su aventura con la camiseta del Lille con dos goles en sus dos primeras apariciones en la Ligue 1. Después, una larga fase de apagón, coincidente con el desplome del equipo. Cinco derrotas consecutivas, pitos de la grada y un ambiente cada vez más tenso alrededor del grupo. "El momento es complicado, hay mucho desgaste físico y mental —admitió Giroud tras la dura derrota contra el Estrasburgo—, pero en estas situaciones hay que mantenerse unidos. Todos deben arropar al equipo".
Unas palabras que reflejaban el malestar de un líder golpeado también por las protestas en el Pierre-Mauroy: "Espero que la afición esté con nosotros. He tenido sensaciones encontradas con lo que he escuchado. Pero así funciona el fútbol: se gana juntos y se pierde juntos". Frente al Friburgo, Giroud arrancó en el banquillo. Pero cuando, en el 82', saltó al campo, asumió de inmediato la mayor responsabilidad. Penalti en el último minuto, el estadio en vilo y el balón enviado con potencia a la escuadra. Celebración rabiosa, golpeándose el pecho varias veces frente a la grada: una liberación. "Estaba confiado, aunque nunca es sencillo entrar y lanzar un penalti de inmediato —explicó después del partido—, pero soy el lanzador designado y hay que asumir responsabilidades".
El nueve insistió en la importancia del resultado: "Necesitábamos recuperar solidez, hacer un partido serio. No todo fue perfecto arriba, pero nos mantuvimos concentrados. Así se vuelve a empezar, desde lo básico. Estoy orgulloso de los chicos".