En Marsella hay un problema con los entrenadores: ninguno ha completado dos temporadas con Longoria
Con la salida de Roberto De Zerbi, el Olympique de Marsella escribe el enésimo capítulo de una etapa marcada por una gran inestabilidad en el banquillo. Bajo la presidencia de Pablo Longoria, ningún técnico ha logrado completar dos temporadas seguidas: de André Villas-Boas a Nasser Larguet, de Jorge Sampaoli a Igor Tudor, pasando por Jacques Abardonado, Gennaro Gattuso y Jean-Louis Gasset, cada proyecto ha tenido un recorrido corto, incapaz de arraigar con el tiempo.
La dificultad para asegurar continuidad no es nueva en Marsella. Como recuerda Stats Foot, hay que remontarse a finales de los años 40 para encontrar a un entrenador extranjero que completara dos temporadas seguidas: Giuseppe Zilizzi, al mando del OM en 1947/48 y 1948/49. Ese dato evidencia lo históricamente complicado que ha sido para el club construir un proyecto duradero, sobre todo con técnicos procedentes del extranjero.
Con la marcha de De Zerbi, el OM se dispone a registrar el 32º cambio de entrenador desde 2000, contando también los interinos. Ningún otro club francés ha cambiado de entrenador con tanta frecuencia en ese mismo periodo. Ciclos cortos, a menudo interrumpidos de forma abrupta incluso con resultados aceptables, han moldeado una cultura de la urgencia casi estructural, donde el proyecto a largo plazo le cuesta abrirse paso. Cada nuevo técnico llega con ideas, exigencias de mercado y visiones distintas, lo que complica la construcción de un bloque estable y de una identidad clara sobre el césped. Ese 32º relevo no es solo una cifra: es el emblema de un desafío que la directiva debe afrontar si quiere que el Marsella vuelva a competir con regularidad en la Ligue 1 y en Europa.