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De +7 a -4 respecto al liderato: el Al Hilal de Inzaghi sufre "empatitis", hoy el técnico se lo juega todo

de Michele Pavese

De dominador a técnico bajo asedio, la aventura saudí de Simone Inzaghi se ha complicado de golpe. Lo que hace un mes parecía una Liga encarrilada —con un Al Hilal líder de la Saudi Pro League con siete puntos de ventaja y reforzado por la llegada de Karim Benzema— hoy se ha convertido en una persecución a contrarreloj.

Cinco empates en las últimas siete jornadas han provocado una sangría de diez puntos y han dado la vuelta a la tabla: por delante está ahora el Al Nassr de Cristiano Ronaldo, con tres puntos de margen, mientras el Al Hilal ha caído hasta la tercera plaza, superado también por el Al Ahli (líder tras el triunfo en el anticipo de ayer, con cuatro puntos de ventaja). Un bajón inesperado, agravado por el último empate ante el Al Taawon, equipo en zona de descenso. En el punto de mira de la crítica ha quedado el propio Inzaghi, acusado por la prensa saudí de un planteamiento demasiado conservador. La llegada del delantero francés desde el Al Ittihad, operación impulsada por el propio técnico, debía amarrar el título. Pero algo se ha gripado y el ex del Real Madrid, además, se ha lesionado. Así, las protestas de la afición suenan cada vez con más fuerza.

Aun así, cualquier decisión sobre su destitución se topa con un contrato faraónico: unos 26 millones de euros netos por temporada hasta 2027, cifra que le convierte en el segundo entrenador mejor pagado del mundo, solo por detrás de Diego Simeone, además de una cláusula de despido altísima. La salida de hoy contra el Al Shabab puede ser decisiva. Con once jornadas aún por disputarse, el título no está perdido. Pero el margen de error se ha reducido al mínimo: para Inzaghi llega la hora de la verdad.


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