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Borja Iglesias contra la homofobia: “Preferiría ser gay antes que ser como quien insulta”

de Pierpaolo Matrone

En el panorama del fútbol moderno Borja Iglesias es una figura que se sale del guion. El delantero del RC Celta no destaca solo por lo que hace sobre el césped, sino también por su compromiso social y por las batallas que libra fuera del rectángulo de juego. El ariete español, conocido también como “Panda”, se ha convertido en uno de los rostros más reconocibles de la lucha contra la homofobia en el deporte. Sus uñas pintadas, ya convertidas en seña de identidad, estuvieron en el centro de un gran gesto de solidaridad por parte de la afición celeste: a mediados de enero, cientos de seguidores acudieron al estadio con las uñas coloreadas, pocos días después de que el jugador fuera objeto de insultos homófobos en redes sociales tras un partido ante el Sevilla FC.

Iglesias contó a L’Equipe que la idea de pintarse las uñas nació durante el confinamiento y que el punto de inflexión llegó con el movimiento Black Lives Matter: “Me impactó mucho. Así que me pinté las uñas de negro para dar visibilidad a esa causa y combatir el pensamiento racista en España”. El delantero nunca ha escondido su punto de vista sobre los insultos que recibe en internet. “Que me llamen ‘maricón’ no es un insulto. Sería mucho más feliz siendo maricón que siendo como quien está lleno de odio”, explicó. El verdadero problema, a su juicio, es que muchos futbolistas homosexuales aún temen salir del armario en público.

Además de su lucha contra la homofobia, Iglesias se ha manifestado contra la masculinidad tóxica, a favor del fútbol femenino y en apoyo de Palestina. En 2023 incluso renunció a la selección española para protestar contra Luis Rubiales tras el caso Hermoso. Un gesto potente que, con el tiempo, le ha convertido en una de las voces más escuchadas en el debate social dentro del fútbol español.


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