Juve: una revolución repentina. SSC Napoli: la maniobra de Conte. Ac Milan: el Max de la serenidad. Inter FC: doble partido entre césped y mercado. Y la última operación del Como
Es el gran día de la maratón de Champions: 36 equipos, 18 partidos (ahí es nada…), todos con algo en juego. Prueba de que incluso los escépticos, como quien firma, debemos dar un paso atrás: la fórmula, al menos en términos de espectáculo, funciona. Y suerte a las nuestras, que el coeficiente UEFA pide victorias.
(Pero empecemos con un apunte innecesario: he escuchado los 30 temas que nos amenizarán en el próximo Festival de Sanremo. ¿Sabéis eso de “por el bien de la Serie A habría que reducir el número de equipos”? Pues con Sanremo 2026 habría tenido sentido recortar el número de canciones: de 30 a 5. Como mucho, 10. Porque se salvan pocas. ¿Mis favoritas, por lo que valga y sin mirar la clasificación? Chiello, Fulminacci, Ditonellapiaga, Tredici Pietro, Maria Antonietta & Colombre).
Pero vamos con el fútbol, más o menos.
Conte se enfadó. Dijo esto: “¿Spalletti dice que ha ganado a los ex campeones de Italia? Para mí es una frase desafortunada. Falta al respeto; yo no me lo habría permitido. Él es un grandísimo entrenador, pero debería tener más cuidado cuando habla”. Os diré: la sensación es que el míster Antonio no estaba realmente enfadado, sino que necesitaba un asidero para desviar el foco de los problemas del césped, cargar al grupo contra algo o alguien de cara a los próximos partidos (empezando por el de hoy). Que Spalletti no quería ofender a nadie lo tiene claro casi todo el mundo, probablemente también Conte, que, eso sí, prefirió aprovechar el pase para autoproclamarse el “Braveheart del Scudetto” y evitar contestar a una cuestión que, por cierto, siempre regatea con maestría: “¿Cree que tiene alguna responsabilidad en el rendimiento de un grupo potencialmente potentísimo, pero lastrado por tantas lesiones?”.
Y luego, Spalletti. ¿Qué se le puede decir a don Luciano que no sea “chapeau”? Ha devuelto lógica, ideas, espíritu, carácter y horizonte a un grupo que necesitaba como el comer un guía. El camino acaba de empezar, pero da la sensación de que su Juve ha recuperado certezas perdidas en los últimos años. No era en absoluto obvio, pero el hecho –a la espera de ver cómo sigue la temporada– es que el hombre de Certaldo, a lo largo de su carrera, solo ha fallado con la Azzurra, donde no logró plasmar su idea; en Turín le está saliendo de maravilla. No es solo cuestión de resultados (fundamental, claro), sino de lo que se ve en el campo: la Juve ha vuelto a jugar un gran fútbol, como no se veía desde hacía años. Así que sí: bravo, Spalletti.
El Inter FC, hoy, estará centrado en el partido de Dortmund, pero mirará de reojo al PSV-Bayern, duelo clave para los holandeses de cara a meterse en el playoff. No está dicho que, en caso de eliminación, el club de Eindhoven permita la salida de Perisic, pero es la única vía para alimentar la esperanza de devolver al croata a Milán. ¿Si no llega, se irá a por otro? Probable por varios motivos, pero uno por encima del resto: los objetivos se logran minimizando riesgos. Y ahora mismo, en esa zona del campo (y a la espera de saber cuándo volverá Dumfries), los nerazzurri están arriesgando.
Permitidme un guiño a Allegri, técnico del Ac Milan. En un fútbol saturado de entrenadores que a la mínima piden mercado o se quejan por esta o aquella lesión, el entrenador rossonero prefiere poner en valor lo que tiene. Y eso no significa que en los despachos no exija refuerzos; claro que sí, pero evita sabiamente hacerlo en público con el único objetivo de acariciar los oídos de su afición. Opta por proteger su grupo antes que revolucionarlo. Y hace importantes a todos, también a los menos mediáticos. Por eso su equipo no depende en exclusiva del rendimiento de un solo jugador, por muy bueno que sea. Justo lo contrario de hace un año. Algunos le tildan de “ultra-corporativo”; quien firma piensa que es, simplemente, un técnico convencido de sus medios, que es, al fin y al cabo, lo que se debería exigir a cualquier entrenador de alto nivel.
Y luego está el Como, equipo todavía poco valorado, casi como si estuviera ahí por casualidad. “¿Zona Champions? Hay cinco equipos para cuatro plazas”. En fin… Los mismos que no cuentan a los de Como suelen tirar también por la vía del sarcasmo: “¿El Como? Así cualquiera con el dinero de los indonesios”. De fácil, nada, permitidnos decirlo. El Como ha gastado y gasta, sí, pero lo hace bien. No ficha jugadores de 40 millones que se devalúan a los tres meses; prefiere traer tres de 10-15 que duplican su valor en un año o menos. Un ejemplo entre muchos: Anastasios Douvikas, 26 años, 11 goles y 1 asistencia. Coste: 13 millones. Valor actual, un año después: bastante más. Y lo mismo vale para casi toda la plantilla de Fàbregas. Veremos si Andrés Cuenca –próximo refuerzo– sigue el mismo camino. Llega del Barcelona, es un defensa nacido en 2007, ha costado medio millón y los blaugrana se guardan un porcentaje de una futura venta. Podía haberlo fichado cualquiera, pero lo ficha el Como. Veremos si –también en este caso– tenían razón. El dinero importa, pero las ideas valen más.