Como–Inter FC (0-0) deja en evidencia la Copa de Italia. Juve: la renovación de Vlahovic en tres claves. Ac Milan: demasiado ruido con Pulisic-Leao. SSC Napoli: el spot de Conte. Y un apunte sobre Grosso
La semana de Sanremo nos dejó un Sal Da Vinci más (ganó porque fue el más coherente y creíble), un poco menos de música (la oferta general de este Festival, salvo raras excepciones, fue floja), mucho sueño acumulado (Sanremo está ya tomada por cualquier marca, que alquila cualquier local, monta cualquier fiestecita, reparte toda clase de chorradas de merchandising y provoca aglomeraciones con las consiguientes broncas tremendas) y una pregunta: ¿qué fue del barco de Max Pezzali? Misterio.
Pero Sanremo, por fin, terminó y, a la espera de contar la nueva 'era De Martino', podemos guardar nuestros títulos de musicología para desempolvar los de fútbol y geopolítica (estos últimos, ay, algo más importantes que los primeros).
Vamos, en desorden total.
Algún detalle y pocas emociones: Como–Inter FC acabó 0-0. Que la vuelta de semifinales esté programada para el 22 de abril, es decir, dentro de CUARENTA Y NUEVE días, desde luego no ayuda. La Copa de Italia sigue haciéndose daño a sí misma.
El Ac Milan prepara el derbi con cierta y merecida serenidad. Me explico: por un lado, hay conciencia de que el objetivo Scudetto es complicado y pasa únicamente por ganar el derbi; por otro, está la tranquilidad de quien gestiona un buen colchón sobre el quinto puesto, primer objetivo del curso. Mientras, se aprieta a Pulisic y Leao, acusados de poca pegada. Y deberían ser absueltos: el primero, lastrado por los problemas físicos, hoy por hoy no se puede evaluar; el segundo sigue llevándose pitos, pero al final (desde hace años) siempre acaba siendo el más determinante. ¿El mejor de la plantilla? No: ese —opinión personal— es Rabiot, un centrocampista descomunal.
Vanoli se está jugando la salvación con la ACF Fiorentina y todos dicen: 'al final lo logrará porque tiene la mejor plantilla entre las que andan en apuros'. Y probablemente será así, lo logrará, pero ojo con tentar al destino: el cambio de sistema en Udine, aunque forzado por la ausencia de Dodô, pareció francamente poco lógico y restó confianza.
Vlahovic enfila una imprevisible renovación con la Juve y es una gran noticia para los bianconeri por varios motivos. 1) Podrán contar con un nueve de verdad en este tramo final de temporada. 2) También lo tendrán la próxima, al margen de la clasificación final. 3) Se lo quitan a la competencia, que ya se relamía con la idea de pescar a semejante serbio. Sobre la pregunta que corre desde hace días —¿Gatti puede ser una solución válida en ataque?—, lo único que cabe decir es que retrata mejor que cualquier análisis lo mal que han trabajado estos años los responsables de mercado bianconeros. Si no en todas las líneas, al menos arriba.
El SSC Napoli sufre y sufre, pero al final consigue sacar lo mejor. Y no se rinde jamás. Los tres puntos ante el Verona son el mejor spot del fútbol de Conte, ese que no admite la palabra 'rendición' ni ante bajas ni ante dificultades. Excelente noticia a la espera de los próximos regresos (sobre todo Anguissa), pero queda la eterna pregunta sin respuesta: ¿la plaga de bajas de la temporada es solo mala suerte o también tiene que ver con la gestión del grupo? Aquí, cada uno tiene su punto de vista, tan legítimo como el del de al lado.
Toca dedicar unas buenas palabras al Sassuolo, no solo por los últimos resultados, sino por la solidez de un proyecto que parecía destinado a venirse abajo tras la desaparición del patrón Squinzi y, en cambio, está más vivo que nunca. Mérito de la gestión Carnevali y mérito de un técnico, Grosso, que en estas temporadas está demostrando ser de los mejores de su generación (la de los campeones del mundo de 2006, para entendernos).
Durante 48 horas contamos que Taremi estaba listo para dejar Grecia, volver a Irán y combatir del lado del régimen. Era una patraña; lo desmintió el propio interesado. Vivimos en la horrenda era de las fake news y todo es complicadísimo, pero antes de difundir cualquier rumor conviene tener alguna certeza más, sobre todo cuando salimos del universo inocuo del deporte y entramos en ese, dramáticamente más importante, de los hechos que pueden trastocar el mundo tal y como lo conocemos.