Así busca la Juventus a los nuevos Huijsen, Soulé y Yildiz. Un futuro aún más sostenible, pero la Vecchia Signora sigue pescando a algunas de las perlas más interesantes de Europa
Next Gen, es decir, la próxima hornada de jugadores de la Juventus. O de plusvalías, de ingresos, o de piezas para negociar en el mercado. El traspaso de Dean Huijsen, por cifras y proyección, como un error de libro, para subrayar en rojo y no repetir jamás; el de Matías Soulé, como un sacrificio inevitable para un club que buscaba recortar costes y cuadrar las cuentas. La irrupción de Kenan Yildiz como el camino virtuoso; la salida de Enzo Barrenechea como uno de los ejemplos a seguir en la compraventa de jugadores. Ahora el proyecto deportivo de Damien Comolli pasa también por aquí: por el trabajo de Claudio Chiellini, a quien se han confirmado y entregado las llaves y la confianza de la Next Gen, y por el de toda la cantera bianconera.
Cinco victorias en las últimas seis: el plan va reinsertando, paso a paso, talento del bueno. Los últimos movimientos, para retratar un enero que fue en esa línea: Adin Licina, del Bayern Múnich, el mismo equipo del que salió Yildiz, para ocupar los mismos carriles de Yildiz y con el mismo entorno de Yildiz. Casi nada de presión de entrada... Justin Oboavwoudou, 19 años, llegó del Manchester City tras marcar goles a raudales con las selecciones inferiores y en la academia de los Citizens. Fabricarse en casa el nueve que hace falta: lección aprendida. Este enero, la Juve también fichó al turco Teoman Gunduz, procedente de la Triestina. Para entender el potencial del chico: durante su visita a la Continassa, Vincenzo Montella, seleccionador de Turquía, se detuvo largo y tendido también en el mediapunta, que es y será parte de su Sub-21. Y a propósito de enero y de las vías elegidas por la Next Gen: la cesión de Pedro Felipe al Sassuolo confirma que también pueden crecer fuera, en un escalón superior, como Tarek Muharemovic, del que la Juve se beneficiará del 50% de una futura reventa, salvo que decida recomprarlo... Y la temporada de Giovanni Daffara en Avellino lo refrenda.
Uno de los futbolistas a seguir con lupa, quizá el más listo para colarse en las rotaciones de la primera plantilla de Luciano Spalletti, es el español Javi Gil, central, que sueña con emular a Huijsen. Seis goles y cuatro asistencias: David Puczka, desde el lateral izquierdo, presenta números que ni los mejores carrileros zurdos de la Next Gen en cursos recientes habían firmado. Entre las historias que contar, entre los jugadores que la Juve se está fabricando en casa, están sin duda Giacomo Faticanti, un mediocentro cuyo apellido lo dice todo, y el chico criado literalmente en casa, desde la base, Augusto Owusu. Y no solo la Next Gen. El zaguero Niccolò Rizzo es de los más cotizados del Primavera que dirige Simone Padoin; en la medular, Marco Tiozzo puede convertirse en un perfil a lo Miretti, pero el foco apunta sobre todo a otros dos chicos: el 2009 Destiny Elimoghale, que pese a los dos últimos meses complicados está considerado un predestinado, y el nueve Arman Durmisi. ¿Fin? No. Porque la Juventus sigue rastreando a los mejores talentos también para el fútbol base: así, Fortunato Krediet, nacido en 2010 y fichado del Feyenoord, y Esad Deniz, de la misma quinta y procedente del Ajax, son la foto exacta de lo que la Vecchia Signora quiere volver a ser. Imprescindible en esto es la labor de Sergio Carnesalini, jefe de scouting para la detección de talento internacional más joven. Es una de las figuras clave en la fábrica de los nuevos Yildiz, Huijsen y Soulé, entre desarrollo interno, futuro y ventas rentables. Todo ello, con costes aún más contenidos. Así funciona el proyecto coordinado por Damien Comolli: el mercado del primer equipo con Marco Ottolini; la gestión y el nexo entre club, plantilla y cuerpo técnico con Francois Modesto; y las llaves de la Next Gen para Claudio Chiellini. En la fábrica del futuro bianconero.